jueves, 28 de noviembre de 2013

Sociedad Sicaria

Es la actualidad de nuestro país. Una sociedad regida por una cultura del delito como nunca antes se había visto. Una sociedad que ve ya como algo normal el que sus hijos, los hijos del país y de nuestras familias se fotografíen con armas, con pasamontañas y demás aditamentos que en los tiempos del Ejercito Zapatista eran considerados una aberración nacional.

Hoy una fotografía en redes sociales de nuestros hermanos, de nuestros hijos, con este tipo de mensajes asesinos es premiada como un trofeo con muchos “Likes” por parte de los mismos amigos que a su vez publican algo similar para hacer una competencia justa. Lo que de verdad no es justo es que no se ponga la atención adecuada a este detalle por parte de las familias que cada vez más ven esto como algo normal de la juventud.
Jovencitas que presumen tener novios relacionados con el crimen organizado, madres de familia agradecidas con sus hijos que les regalan autos, casas, lujos provenientes de una actividad que ha inundado nuestras calles y nuestras vidas sin que nadie haga nada para remediarlo y que después gritan a las autoridades por justicia al ver a su hijo asesinado, y claman a Dios que les de la paz y la resignación que necesitan.
La sociedad pide a gritos justicia, demanda respuestas sobre “Los muertos de Calderón”, dice vivir en el miedo de ya no poder salir a las calles por temor a experimentar las tan famosas “Balaceras”, pide solución a los poderes de gobierno, ora constantemente a sus diferentes Dioses pidiendo la Paz Mundial, la Paz Nacional; y se olvida que estos asesinos, que estos demonios que nos arrancan la tranquilidad son nuestros propios hijos, nuestros propios hermanos que no fueron educados debidamente, que no fueron reprendidos por tener la afición por las armas, los deseos de obtener dinero de la “manera sencilla” (que en realidad no es tan sencilla).
La tarea es del Gobierno para eliminar lo que ya existe en estos momentos, pero lo imperante es que estas generaciones no crezcan, que los jóvenes no anhelen convertirse en estos falsos héroes que los pueblos necesitados también solapan solamente porque les proporcionan pavimento, trabajo, comida y falsa seguridad por medio de sus “matones” que custodian las entradas al pueblo.
Quizá pueda haber un “dedo divino” en este mismo instante que como en los juegos de video aplaste a las cucarachas dejando solamente a los buenos vivos, pero si atrás tenemos una generación en crecimiento que serán los sucesores de los grandes mandos del crimen organizado esto será inútil. 
La tarea más importante señoras y señores es de nosotros mismos, antes de exigir a alguien más, exijámonos a nosotros mismos, a nuestras familias. ¿Ves que tu vecino es Narcotraficante?, entonces no asistas a sus reuniones, a sus Quinceañeras con la Banda el Recodo, no dejes que tus hijos convivan con los suyos… créeme, de aquí vendrá en un futuro el pensamiento de que “trabajando” de esa manera tendrás un estilo de vida lujoso y cómodo. 
Dejemos de hacernos de la vista gorda, dejemos de ser como los changuitos que “No oyen, No miran y No hablan”. La solución está en nosotros!!